martes, 28 de enero de 2014

Lo que haga usted hoy con su dinero, determinará la forma en que vivirá mañana ...
 
Cuando pensamos en nuestro futuro, a la edad de retirarnos de las actividades laborales y disfrutar de un merecido descanso y continuar con un buen estilo de vida, tomamos en cuenta dos aspectos:
 
a) cuales deben ser mis expectativas de ahorro para ese momento?
b) que pasará  en mi núcleo familiar si por alguna causa imprevista pudiera ocurrir una falta mía o una incapacidad de fuerza mayor para continuar trabajando?

Estas interrogantes son naturales, es decir que todo individuo previsivo las toma muy en cuenta pues de ello depende su futura calidad de vida post laboral y la de su familia en todo momento. La mejor solución, como hemos apreciado en mis blogs anteriores, es un plan de ahorro y vida con garantía de retorno de inversión y dividendos superiores a lo aportado hasta el momento del retiro a la edad de los 65 años.

Las alternativas poco viables para una renta financiera digna en la jubilación y algunas contingencias, pueden ser múltiples:

1) imprevisión financiera para los años dorados pues hay una mayor relevancia en tener un estilo de vida presente sin cabida para el ahorro (felicidades efímeras, "pan para hoy y hambre para mañana").     

2 ) inversión en inmuebles dadas las circunstancias del entorno en las que no se garantiza la propiedad individual sino solamente en un contexto netamente social.

3) atractivas ofertas de manejo del patrimonio por entes financieros relacionados con la bolsa de valores en los que no hay garantía de capital y en los que se requiere un profundo conocimiento sobre la materia, lo cual normalmente no está al alcance o no conforma la realidad del usuario.

4) depósitos de dinero en cuentas de ahorro de las entidades bancarias u otras propuestas de manejo financiero en moneda frágil con un valor fluctuante, generalmente decreciente por efectos inflacionarios, devaluaciones, etc.

5) contingencia en caso de enfermedades que pudieran comprometer seriamente el patrimonio familiar por los altos y excesivos costos de los servicios médicos o de los insumos para terapias o tratamientos continuos., ....... pueden conducir a la ruina financiera.

6) incapacidades producto de accidentes lesivos que impida su continuidad laboral.

7) contingencias producto de la inseguridad personal, atracos, secuestros, rescates, etc.
 
LA SOLUCION:

El plan de ahorro y vida.

Pasos a seguir.-

Solicite un consultor o asesor de seguros, en mi caso, soy asociado internacional de una prestigiosa empresa con dedicación exclusiva en sus competencias para la promoción y manejo de planes de ahorro y vida, se le hará la presentación del perfil de la compañía y de la realidad del entorno que le rodea ayudándole a detectar las necesidades de su caso.

El asesor le presenta la propuesta que mas se adecua a sus necesidades personales y a las de su entorno familiar. Estas conforman la previsión del ahorro y de las posibles contingencias que se puedan presentar e incluyen una serie de beneficios opcionales de gran valor agregado. .
 
A la edad del retiro, 65años, Usted tiene la opción de contar con una renta mensual vitalicia con garantía de 20 años para sus beneficiarios que en todo caso supera con creces al monto pagado por Usted a lo largo de los años desde el momento del inicio de su plan de ahorro y vida con primas que no varían con el tiempo. 

"La salud y la vida son realidades muy extrañas que se pueden extinguir en cualquier momento"

                                                                                                                       Benjamin Disraeli

Una vez que Usted se percate de la muy acertada decisión que va a tomar en beneficio propio y el de su familia, va a sentir un gran alivio por la caída del peso de la incertidumbre que tenía hasta ese momento por no haber contado con una solución confiable y segura para sus propósitos de vida.
 
Solicite lo antes posible, la asesoría para su seguridad financiera, sin compromiso alguno, y sentirá que posee la herramienta más eficaz para la solución de sus dos  mayores inquietudes en la vida; su tranquilidad financiera o el legado mas preciado a su familia, mantener su nivel de vida si no llegase a estar presente. 

Edgar Arvay
seguridadfinanciera2009@yahoo.com




jueves, 8 de abril de 2010

Seguridad Financiera Personal






El asesor financiero.-

Desde hace ya un tiempo, vemos como la moneda pierde valor adquisitivo ante el costo creciente de los insumos y de las necesidades básicas representadas en la base de la pirámide de Maslow. Nos preguntamos, en consecuencia, cómo mitigar el efecto devastador de la economía, cada vez más precaria, en nuestro hogar? La respuesta puede tener varios matices por lo que es necesario tomar decisiones y acciones rápidas que permitan superar, mantener o al menos no desmejorar apreciablemente, en los casos críticos, nuestro estilo de vida y los compromisos que de él puedan derivar.

Ciertamente, las acciones a tomar deben estar encaminadas con una visión positiva de nuestro futuro inmediato o a mediano plazo. En principio debemos tener mente abierta y pensar positivo. Esto es tener fé de que existen herramientas que nos permitan superar los obstáculos y garantizar una estabilidad financiera en nuestro núcleo familiar, sobretodo en casos de contingencias mayores que impliquen peligro de no poder hacer frente a esas eventualidades. Estas herramientas nos las proporciona un buen asesor en seguridad financiera personal (ASFP), figura ésta que, lejos de representar un costoso medio de consultoría en el ramo, es un amigo que nos sugiere las pautas que nos permitirían elegir el camino hacia la solución de nuestras inquietudes y por ende de nuestra tranquilidad.

El ASFP, que continuamente esta generando ideas, soluciones y alternativas a los procesos negativos en el ambiente socio-económico, representa una suerte de evaluación profesional del problema. Los minutos que una persona le dedica al asesor financiero, son retribuidos con creces y evitan desaveniencias futuras a la hora de que "las cosas se pongan críticas".


Todos tenemos necesidades de diversa índole. Una vez satisfechas las básicas como alimentación, vivienda, confort, etc, pasamos al nivel de las que tiene que ver con nuestra seguridad, dicho de otra manera, garantizar la estabilidad emocional mediante la tranquilidad que ofrece la estabilidad financiera. El asesor evalúa las necesidades personales, que le permitan al prospecto "dormir tranquilo". Luego, le son presentadas las alternativas correspondientes, las cuales de acuerdo a sus posibilidades, le garantizan dos premisas importantes:

a) Protección familiar adecuada, es el " monto del seguro de vida acorde a las necesidades estimadas por el ASFP" que garantiza a los dependientes del asegurado, como son los infantes o adolescentes, hasta la edad de los 25 años como mínimo, la posibilidad de cubrir todos sus gastos por matricula escolar y demás recursos académicos, la educación superior y mantener su estilo de vida. También provee una solución inmediata a los beneficiarios respectivos, cumplir con diversos compromisos como pudieran ser pagos de hipotecas, impuestos sucesorales según el patrimonio declarado, etc. Todo lo anterior, desde luego, es en el caso de una contingencia mayor como pudiera ser la muerte o incapacidad permanente del asegurado primario.

b) Un fondo de ahorro, es decir que al momento de tomar la decisión de retirarse de las actividades laborales a la edad de los 65 años o cuando lo estime el asegurado, le permita contar con un mecanismo de retiro de los fondos acumulados en el tiempo. Aqui se incluyen los intereses devengados con el capital en cuenta, producto de los aportes de las primas anuales y abonos adicionales a la misma.

EN CONCLUSION, quién no quisiera tener un plan a la medida de sus necesidades con un mecanismo financiero con garantía de capital, acreditación de intereses, opción de retiros parciales, primas fijas acorde a sus posibilidades desde el momento de la contratación del plan de vida, monitoreo de su cuenta online y asesoría permanente del ASFP?



martes, 20 de octubre de 2009

Teoría de la motivación, de Maslow


En el día a día escuchamos testimonios de vecinos o incluso personas allegadas a nuestro entorno social acerca de las calamidades vividas por las extorsiones, secuestros, e incluso eventos muy desagradables que pudieran culminar con la desaparición física de quienes han sido víctimas del hampa. La solución, difícilmente para la gran mayoría, es irse del país o cambiar de domicilio hacia otros predios más seguros y aún así la necesidad de seguridad es imperante en todo momento. El otro escenario es enterarnos que cierta persona dejó de existir a una edad muy temprana por circunstancias naturales o no, relacionadas con la salud, etc.

Por lo antes expuesto, refiero un tema de relevancia primordial que incide en la planificación de los objetivos que todos nos debemos trazar en la vida para lograr que nuestros hijos tengan calidad de vida, acceso a la mejor alternativa de formación académica y que las expectativas de inversión para el ahorro sean las más idóneas y rentables dentro del actual marco financiero de nuestro entorno.

De acuerdo al psicólogo Abraham Maslow quien desarrolló la Teoría de la Motivación, las necesidades básicas de todo individuo se esquematizan en la pirámide que lleva su nombre, de acuerdo al orden de prioridades siguiente:




Una vez satisfechas las necesidades primarias o fisiológicas como la comida, bebida, sueño, refugio, etc., la siguiente necesidad, en orden de prioridad es la seguridad. La provisión de recursos monetarios y el resguardo de los bienes materiales y de la vida con proyección en el futuro, son metas esenciales de todo individuo. En casos muy críticos, la seguridad pasa a primer lugar delante de las necesidades fisiológicas, este es el caso, por ejemplo, de los civiles en ocasión del conflicto en Kosovo, quienes prefirieron desplazarse a un territorio más seguro sin importar la dificultad que pudiera presentarse para conseguir comida.



El procedimiento correcto para evaluar las necesidades mediante el análisis profesional es el indicado en la gráfica anterior y los beneficios son la proyección del sentimiento de seguridad de la persona quien con pleno convencimiento de causa, siente la protección necesaria para garantizar la estabilidad del núcleo familiar y la suya propia. Es lamentable observar como en ocasiones las personas que no poseen mecanismos ni recursos de seguridad financiera, dan más relevancia a las cosas importantes pero no urgentes tales como el ahorro para un viaje, comprar un vehículo o pagar las hipotecas de una vivienda, sin pensar que ninguno de esos preceptos le garantiza un espacio para la estabilidad financiera a mediano o largo plazo.

lunes, 5 de octubre de 2009

Seguridad Financiera Personal: Tranquilidad al alcance de todos

El tema de la Seguridad Financiera Personal (SFP), pareciera ser una receta más para la obtención de los recursos financieros deseados a corto, mediano o largo plazo, de tantos existentes hoy en el ámbito del mundo de las inversiones de capitales, compra de bienes y servicios, adquisición de propiedades, títulos, bonos, etc. La verdad es que SFP va mas allá de la simple necesidad de obtener un lucro económico, es un concepto ligado íntimamente a la idea de la tranquilidad de vida, es la forma de previsión personal y familiar en caso de contingencias inesperadas o de retiro de las actividades laborales a una cierta edad o por una temprana incapacidad física o mental. Es una garantía de satisfacer las necesidades y expectativas de todo individuo productivo en el marco de la estructura social imperante.

Si bien el concepto de ¨tranquilidad financiera¨ engloba los preceptos antes mencionados, la conveniencia de inclinarse hacia uno u otro sistema o método de prosperidad económica, varía mucho tomando en cuenta las realidades del entorno en el que vivimos.
A modo de síntesis evaluemos varios escenarios en este sentido:
  • Mantener efectivo en las instituciones bancarias: pareciera ser la mejor opción sin riesgos, pero su poca rentabilidad tomando en cuenta la devaluación continua de la moneda en forma de la constante baja del poder adquisitivo y el proceso inflacionario que la acompaña y los costos de mantenimiento de las cuentas por los bancos, se traduce en un deterioro del patrimonio personal de las personas y no hace de esta una buena opción de seguridad financiera.
  • Inversión en bienes inmuebles: es costosa y arriesgada pues su rentabilidad, cuando existiere, es a muy largo plazo. El costo por las tasas impositivas y el mantenimiento de los inmuebles junto con el hecho de que son bienes de difícil liquidación en muchos casos y tomando en cuenta que su arrendamiento resulta no muy seguro, hacen pensar que ésta tampoco es la forma adecuada de inversión.
  • Inversiones en el mercado de la bolsa de valores: pareciera ser el mecanismo financiero más idóneo y accesible, pero también el más arriesgado y complicado para quien no se encuentra familiarizado con el tema, y eso es en la gran mayoría de las personas.
  • Planes de vida y fondos de jubilación: son los mecanismos más viables, seguros, rentables y accesibles para la protección financiera no solo en casos de crisis o recesiones económicas sino en general ya que promueven el ahorro, garantizan las coberturas adecuadas de acuerdo a las necesidades particulares de cada persona o núcleo familiar. Son de bajo costo y permiten salvaguardar nuestro futuro y el de nuestras familias.


Generalmente, después de los 40 años de edad, existe una tendencia natural a mantener una alta proporción (más del 50%) de nuestro patrimonio en bienes inmuebles, dejando el efectivo y otros activos de fácil liquidación relegados a un mínimo porcentaje (menos del 30%) que limita la capacidad de inversión y contribuye a incrementar el endeudamiento por vía de tarjetas y otros mecanismos crediticios que incrementan el costo de vida.

¨Los planes de seguro y fondos de retiro son el mecanismo idóneo para lograr redistribuir convenientemente y de manera gradual la composición más adecuada del patrimonio, logrando el máximo de beneficios y rentabilidad de manera segura.¨